El aluminio ofrece propiedades que lo convierten en un material relevante para determinadas aplicaciones de packaging e industriales. Sin embargo, como ocurre con cualquier otro componente de una estructura, su utilización debe responder a una necesidad técnica concreta.
La pregunta no debería ser únicamente qué prestaciones ofrece el aluminio en packaging, sino cuándo esas prestaciones son necesarias para la aplicación.
Esta diferencia es importante a la hora de desarrollar estructuras eficientes.
¿Qué puede aportar el aluminio a una estructura?
Entre las características que pueden justificar su incorporación se encuentran sus propiedades frente a determinados agentes externos y su capacidad para contribuir a la protección del producto.
Dependiendo de la configuración de la estructura y de las condiciones de utilización, puede resultar especialmente interesante cuando existen requisitos elevados frente a factores como:
- luz;
- humedad;
- gases;
- aromas;
- determinadas condiciones externas.
Estas propiedades explican su utilización en diferentes aplicaciones de alimentación, farmacia, cosmética y sectores industriales.
Una propiedad técnica debe responder a una necesidad
Incorporar un material únicamente porque ofrece prestaciones elevadas no implica necesariamente desarrollar una estructura mejor.
Cada componente debe tener una función.
Si las condiciones de una aplicación pueden resolverse mediante una configuración más sencilla, añadir prestaciones innecesarias puede aumentar la complejidad y el consumo de recursos sin aportar un beneficio equivalente.
Por eso, la selección debe comenzar siempre por los requisitos del producto y del proceso.
El aluminio como parte de una estructura
En muchas aplicaciones, el aluminio no trabaja de forma aislada.
Puede combinarse con papel, polímeros u otros soportes para desarrollar estructuras en las que cada material aporta determinadas características.
Los procesos de laminación y recubrimiento por extrusión permiten integrar estos componentes buscando un equilibrio entre propiedades barrera, resistencia, sellabilidad y comportamiento durante la transformación.
La compatibilidad entre materiales y la calidad de las uniones son, por tanto, aspectos fundamentales.
Protección y procesabilidad deben convivir
Una estructura puede ofrecer excelentes prestaciones sobre el papel y no ser adecuada para el proceso industrial donde tendrá que trabajar.
Flexibilidad, comportamiento mecánico, bobinado, plegado o termosellado son algunos de los factores que también pueden formar parte del desarrollo.
La selección del aluminio y del resto de componentes debe considerar el conjunto de la aplicación.
Eficiencia en el diseño de estructuras
Las actuales exigencias de sostenibilidad hacen especialmente importante justificar la función de cada material utilizado.
Esto no significa descartar materiales con altas prestaciones, sino utilizarlos cuando esas prestaciones aportan un valor real.
Diseñar de forma eficiente implica buscar el equilibrio entre los requisitos técnicos, el consumo de materiales, la procesabilidad y las necesidades del producto final.
Utilizar cada material donde aporta valor
En Manreal trabajamos con diferentes soportes y materiales mediante procesos de recubrimiento por extrusión y laminación para desarrollar estructuras adaptadas a cada aplicación.
El aluminio es una de las posibilidades disponibles cuando sus propiedades responden a los requisitos técnicos del proyecto.
No se trata de incorporar más prestaciones, sino de seleccionar las que realmente necesita cada aplicación.