El termosellado parece, a primera vista, un proceso sencillo: aplicar temperatura y presión para conseguir la unión entre dos superficies.
En producción industrial, sin embargo, intervienen muchas más variables.
Un termosellado en packaging eficiente depende de los materiales utilizados, la temperatura, la presión, el tiempo de contacto y las condiciones reales de la línea donde se procesa la estructura.
Todos estos factores deben funcionar conjuntamente para obtener un resultado estable.
¿Qué ocurre durante el termosellado?
Durante el proceso, la superficie termosellable alcanza unas condiciones que permiten generar la unión entre los materiales.
Pero alcanzar una determinada temperatura no garantiza por sí solo un comportamiento adecuado.
El resultado depende también de cuánto tiempo permanece el material bajo esas condiciones, de la presión aplicada y de las características de las superficies que deben unirse.
Por eso, temperatura, presión y tiempo forman parte de un mismo equilibrio.
La importancia de los materiales
Cada material responde de forma diferente al calor.
El soporte, el recubrimiento y el conjunto de la estructura condicionan tanto las temperaturas de trabajo como su comportamiento durante el sellado.
Mediante el recubrimiento por extrusión es posible aportar capacidad de termosellado a determinados soportes y adaptar sus características a los requisitos de cada aplicación.
La elección debe realizarse teniendo en cuenta no únicamente la unión final, sino también las condiciones en las que tendrá que producirse.
La ventana de termosellado
En una línea industrial, trabajar con un único punto exacto de temperatura, presión y tiempo dejaría muy poco margen frente a las variaciones normales del proceso.
Por ello resulta importante considerar una ventana de trabajo adecuada, dentro de la cual el material pueda mantener un comportamiento estable.
Esta capacidad aporta mayor flexibilidad al proceso y facilita su adaptación a las condiciones reales de producción.
Velocidad de línea y tiempo de contacto
La productividad introduce otra variable fundamental.
Cuando aumenta la velocidad de producción, disminuye el tiempo disponible para determinadas operaciones.
El material debe responder dentro de las condiciones que permite la máquina.
Por este motivo, el desarrollo de una estructura termosellable debe tener en cuenta las velocidades previstas y las características del equipo donde finalmente será procesada.
Un buen sellado también depende de la procesabilidad
La capacidad de termosellado forma parte de un conjunto más amplio de propiedades.
Planeidad, comportamiento mecánico, estabilidad de la estructura y regularidad del recubrimiento pueden influir en el comportamiento durante la transformación.
Diseñar pensando en el proceso completo permite trabajar sobre una mayor estabilidad de producción y reducir la necesidad de ajustes.
Termosellado adaptado a cada aplicación
No existe una única solución de termosellado válida para todos los productos, materiales o máquinas.
En Manreal analizamos las necesidades de cada aplicación para desarrollar estructuras mediante recubrimiento por extrusión y laminación adaptadas a las condiciones previstas de transformación.
Porque un buen termosellado no consiste únicamente en conseguir que dos superficies se unan.
Consiste en conseguir que lo hagan de manera estable dentro de las condiciones reales de producción.