El polietileno en packaging desempeña múltiples funciones y es uno de los polímeros más utilizados en el desarrollo de materiales mediante recubrimiento por extrusión. Su versatilidad permite combinarlo con papel, aluminio y otros sustratos para aportar propiedades específicas en función de las necesidades de la aplicación.
Su capacidad de termosellado, su comportamiento frente a la humedad y su flexibilidad hacen que pueda asumir diferentes funciones dentro de un mismo material. Sin embargo, obtener las prestaciones adecuadas depende tanto del tipo de polietileno utilizado como de su integración con el resto de componentes.
¿Por qué se utiliza tanto el polietileno en packaging?
Una de las principales características del polietileno es su versatilidad.
Mediante el recubrimiento por extrusión puede aplicarse directamente sobre diferentes sustratos, creando una capa continua y uniforme que modifica las propiedades del material original.
Esto permite combinar las características propias del papel, el aluminio u otros soportes con las prestaciones aportadas por el polímero.
El resultado puede adaptarse a aplicaciones muy diferentes, desde envases alimentarios hasta papel industrial, productos farmacéuticos y cosméticos o materiales destinados a usos técnicos.
Termosellado: una función esencial
Una de las funciones más conocidas del polietileno es su capacidad de termosellado.
Al aplicar temperatura y presión en unas condiciones determinadas, las superficies pueden unirse formando un cierre estable. Esta propiedad resulta fundamental en numerosas aplicaciones de packaging donde el material debe poder cerrarse de manera fiable durante el proceso de envasado.
Pero un buen termosellado no depende únicamente del polímero. El espesor aplicado, la temperatura, el tiempo de contacto, la presión y las características del resto de la estructura también influyen en el resultado.
Por este motivo, el polietileno debe seleccionarse teniendo en cuenta las condiciones reales del proceso de envasado.
Comportamiento frente a la humedad
El polietileno también aporta resistencia frente al agua y contribuye a limitar la transmisión de vapor de agua.
Esta característica resulta especialmente interesante cuando se combina con materiales como el papel, cuyas propiedades pueden verse modificadas por la presencia de humedad.
El recubrimiento permite incorporar una superficie polimérica continua y adaptar el comportamiento del conjunto a las condiciones de almacenamiento, transporte o utilización previstas.
El nivel necesario dependerá siempre de la aplicación y de los demás materiales presentes.
Flexibilidad y comportamiento mecánico
El polietileno en packaging también puede contribuir a la flexibilidad y al comportamiento mecánico del material.
Estas características son relevantes durante procesos como el bobinado, corte, plegado, manipulación o envasado, donde el material debe responder de forma estable a diferentes esfuerzos.
La cantidad de polímero aplicada y sus características deben ajustarse para conseguir el equilibrio adecuado entre flexibilidad, resistencia y procesabilidad.
No se trata simplemente de añadir una capa de polietileno, sino de determinar qué función debe cumplir dentro del conjunto.
Papel, aluminio y polietileno: materiales que se complementan
Una de las grandes ventajas del recubrimiento por extrusión es la posibilidad de combinar materiales con propiedades muy diferentes.
En una misma solución, el papel puede aportar cuerpo, estabilidad e imprimibilidad; el aluminio, determinadas propiedades barrera; y el polietileno, termosellabilidad, flexibilidad o comportamiento frente a la humedad.
Existen múltiples combinaciones posibles:
Papel / PE
PE / Papel / PE
Papel / PE / Aluminio / PE
Aluminio / PE
Papel / Malla / PE
La composición adecuada dependerá de las prestaciones requeridas, del proceso productivo y de la aplicación final.
No todos los polietilenos son iguales
Hablar de polietileno no significa hablar de un único material.
Existen diferentes tipos y formulaciones cuyas propiedades permiten adaptar el comportamiento de la capa aplicada. Entre los utilizados en procesos industriales encontramos, por ejemplo, polietilenos de baja densidad (LDPE) y de media densidad (MDPE).
La selección puede influir en características como la flexibilidad, resistencia, temperatura de sellado o comportamiento durante el proceso de transformación.
Por ello, elegir el polímero adecuado forma parte del desarrollo del material y debe realizarse teniendo en cuenta tanto las prestaciones finales como las condiciones de fabricación.
La cantidad adecuada también importa
Más material no significa necesariamente mejores prestaciones.
Uno de los objetivos del desarrollo de una solución mediante recubrimiento por extrusión es determinar la cantidad de polímero necesaria para cumplir la función prevista evitando consumos innecesarios.
El gramaje del recubrimiento debe adaptarse al soporte, a la aplicación y a las características que se quieren obtener.
Esta optimización permite utilizar los recursos de manera más eficiente y conecta directamente con otro aspecto que estamos desarrollando en el packaging actual: diseñar soluciones que alcancen las prestaciones necesarias utilizando los materiales de forma responsable.
Diseñar desde la función
La elección del polietileno en packaging debe comenzar por una pregunta sencilla: ¿qué necesitamos que haga?
Termosellar, aportar flexibilidad, mejorar el comportamiento frente a la humedad, facilitar la transformación o combinar diferentes sustratos son necesidades distintas y pueden requerir soluciones diferentes.
Trabajamos con tecnologías de recubrimiento por extrusión y laminación para combinar papel, aluminio, polietileno y otros materiales en función de los requisitos de cada aplicación.
El objetivo no es incorporar más componentes, sino conseguir que los materiales seleccionados aporten exactamente las prestaciones que necesita el producto final.