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Procesabilidad: cuando una buena estructura también tiene que funcionar en la línea de producción

Una estructura puede cumplir todas las especificaciones técnicas previstas y, sin embargo, presentar dificultades cuando llega a una línea de producción.

Por eso, al desarrollar materiales para aplicaciones de packaging e industriales no basta con analizar únicamente sus propiedades finales. También es necesario conocer cómo se comportarán durante su transformación y procesado.

La procesabilidad de los materiales para packaging puede influir directamente en la velocidad de producción, la estabilidad del proceso, la generación de mermas y la calidad del producto terminado.

¿Qué entendemos por procesabilidad?

La procesabilidad describe el comportamiento de un material durante las diferentes operaciones industriales a las que será sometido.

Dependiendo de la aplicación, pueden intervenir operaciones de corte, bobinado, desbobinado, plegado, conformado, termosellado o envasado.

Para que estos procesos funcionen correctamente, diferentes propiedades del material deben mantenerse dentro de los parámetros adecuados.

Velocidad de línea y estabilidad del material

Las líneas industriales trabajan cada vez con mayores niveles de automatización y productividad.

A medida que aumenta la velocidad, pequeñas variaciones en el comportamiento del material pueden adquirir mayor importancia.

Una bobina debe mantener una alimentación estable, una tensión adecuada y un comportamiento regular durante todo el proceso.

La uniformidad del material contribuye a evitar interrupciones y facilita que los parámetros de producción puedan mantenerse constantes.

Fricción, planeidad y comportamiento mecánico

El coeficiente de fricción influye en la forma en que el material se desplaza por rodillos, guías y otros elementos de la máquina.

La planeidad también resulta relevante. Ondulaciones, deformaciones o tensiones internas pueden dificultar el paso del material por determinados equipos.

A estas variables se suman propiedades como flexibilidad, resistencia mecánica y estabilidad dimensional.

Todas ellas deben analizarse teniendo en cuenta las características de la línea donde finalmente se procesará el material.

Termosellado y condiciones reales de producción

En aplicaciones que requieren termosellado, no basta con que dos superficies puedan sellarse.

Temperatura, presión y tiempo de contacto forman parte de una ventana de trabajo que debe ser compatible con las condiciones reales de producción.

Un material diseñado teniendo en cuenta estas variables facilita un comportamiento más estable y puede contribuir a mantener la productividad de la línea.

La máquina también forma parte del desarrollo

Conocer la aplicación final es fundamental, pero conocer el proceso del cliente puede ser igualmente importante.

Velocidades de trabajo, temperaturas, sistemas de sellado o dificultades detectadas previamente aportan información relevante para definir una estructura.

Por eso, el desarrollo técnico no debería realizarse de forma aislada respecto al proceso donde el material terminará trabajando.

Procesabilidad y eficiencia industrial

Una buena procesabilidad puede contribuir a reducir paradas, ajustes, rechazos y material desperdiciado.

Esto convierte el comportamiento en máquina en un factor tanto técnico como económico.

En Manreal entendemos el desarrollo de cada estructura desde una perspectiva global: el material debe cumplir las prestaciones necesarias, pero también debe poder integrarse de forma adecuada en el proceso productivo del cliente.

Porque una solución técnica no termina cuando cumple una especificación. Tiene que funcionar en producción.